Fundamentos de la anatomía del gato

Fundamentos de la anatomía del gato

Un poco de conocimiento sobre la anatomía del gato puede ayudarte a cuidar mejor a tu gato. Una vez que comprendas de manera básica su anatomía estarás mejor preparado para detectar cualquier problema de salud que tu gato pueda manifestar. Aquí te damos unas nociones acerca de su anatomía básica.

Su esqueleto y su estructura muscular

El esqueleto y los músculos de un gato son la base de la anatomía felina. Los huesos del cráneo, la pelvis, la columna vertebral y las extremidades proporcionan el apoyo y la estructura básica de su cuerpo. La estructura muscular más destacada incluye músculos como el músculo masetero, los bíceps femorales, los tríceps, y los músculos supraespinoso e infraespinoso.

Su pelo

El pelo juega un papel importante en la anatomía del gato. Características tales como el color y el patrón son genéticas. Sin embargo, el aspecto del pelaje de tu gato depende de la nutrición. El pelo de tu gato debe ser liso, brillante y suave. Los cambios en la apariencia del pelaje es uno de los primeros indicadores de problemas de salud.

El pelaje del gato se compone de dos capas de pelo, una capa primaria y una secundaria. La capa secundaria, o inferior, es por lo general más gruesa que la capa primaria o superior.

Sus garras, sus ojos, su boca y sus dientes

Las garras del gato son retráctiles. Son las estructuras más especializadas en la anatomía del gato. Las plantas de las patas tienen unas almohadillas de piel gruesa que lo protegen de las lesiones.

Los ojos del gato han evolucionado para ayudarle a detectar el movimiento de sus presas, por lo que su visión no es tan buena como se podría esperar. Es un mito que los gatos puedan ver en la oscuridad; sus ojos iridiscentes (el tono de la luz varía de acuerdo al ángulo desde el que se observan) podrían reflejar una pequeña cantidad de luz, pero esto no significa especialmente una buena visión nocturna. Además, te habrás dado cuenta de que tu gato no puede ver las cosas que se mueven rápido, sino que sus ojos sólo pueden detectar movimientos lentos.

La boca del gato es el comienzo de su sistema digestivo. Tiene unos dientes afilados que le permiten cortar y desgarrar la carne de su presa. La mandíbula de los gatos es increíblemente fuerte; los gatos matan al aplastar la tráquea de su presa con sus mandíbulas. Cuando un gato llega a sus últimos años de vida, es posible que necesite que le extraigan sus dientes. Ésto no representa un problema, ya que sus mandíbulas son lo suficientemente fuertes como para masticar croquetas de comida sin la ayuda de los dientes.

Su tracto digestivo

Los alimentos que el gato ingiere por su boca pasan por el esófago hacia el estómago. El estómago de un gato está unido a su intestino delgado, que cumple una importante función fisiológica en su tracto digestivo; aquí es donde el cuerpo del gato absorbe los nutrientes procedentes de la comida. El material de desecho pasa desde el intestino delgado al intestino grueso y, a continuación, baja por el colon hasta el recto, donde es eliminado.

Su sistema nervioso

El sistema nervioso del gato se divide en dos partes, el sistema nervioso central y el periférico. El sistema nervioso central incluye el cerebro, el tronco cerebral (tronco del encéfalo) y la médula espinal. El sistema nervioso periférico incluye los nervios que transportan los mensajes desde el cerebro a varias partes de su cuerpo.

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