¿Cómo hacer que a tu perro le guste ir al veterinario?

¿Cómo hacer que a tu perro le guste ir al veterinario?

Para evitar que tu perro acabe temblando y gimiendo cada vez que le lleves a la clínica veterinaria, comienza a demostrarle que la oficina del veterinario es el mejor lugar en el mundo después de casa. Este entrenamiento obviamente funciona mejor cuando se empieza desde cachorro, pero cualquier perro puede beneficiarse de tener experiencias positivas en la oficina veterinaria.

Sigue estos pasos para que a tu perro le guste ir al veterinario y comience a mover la cola cuando llegue a la clínica:

  • Habla con tu veterinario y pídele que te deje llevar a tu perro a la clínica de vez en cuando para una visita rápida. La mayoría de las clínicas veterinarias permiten esto, siempre y cuando no se abuse de este privilegio.
  • Permaneced unos minutos en la zona de recepción mientras le das a tu perro unas golosinas; luego, iros. Cuanto más a menudo puedas hacer esto más eficaz será, pero incluso una vez al mes puede ser muy eficaz.
  • Después de que tu perro haya hecho unas cuantas visitas positivas a la zona de recepción, hazle entrar en la sala de espera, dale algunas golosinas para comer y luego iros.
  • Una vez que tu perro haya hecho unas cuantas visitas positivas a la sala de espera, intenta que el propio veterinario le dé algunas golosinas. Pregunta si puedes llevarlo a una sala de examen. Si te lo permiten, dale algunas golosinas en la sala de examen y luego abandonadla.
  • Repite estos pasos hasta que tu perro se sienta en la clínica veterinaria como en casa.

Algunos consejos que debes recordar

  • Vete siempre de la clínica con una nota positiva. Si tu perro tiene una mala reacción, o se asusta por algo, encuentra una zona en la que esté dispuesto a tomar algunas golosinas, aunque sea fuera de la clínica. No os vayáis de ella justo después de que tu perro haya reaccionado mal o se haya asustado por algo.
  • Si tu perro tiene miedo, espera hasta que se calme un poco antes de iros. Debe mostrar algún tipo de conducta relajada, como sentarse o sacudirse. Cuando lo haga, recompénsale mientras abandonáis la clínica.
  • Si tu perro se muestra extremadamente asustado, tienes más trabajo por delante. Considera la posibilidad de darle allí su comida un par de veces por semana.
  • Un perro extremadamente temeroso podría no ser capaz de entrar en el edificio durante las primeras sesiones. Si empieza a temblar cuando llega a la recepción, comienza por recompensarle para que se calme cuando aún estáis en el coche. Debes trabajar lentamente para conseguir entrar en el interior de la clínica veterinaria.
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