Asma en los gatos

Asma en los gatos

El asma en los gatos es una hipersensibilidad a los alérgenos del ambiente. Esta aguda enfermedad respiratoria se asemeja en los gatos al asma bronquial de los seres humanos. El asma felina afecta a aproximadamente al 1 % de los gatos, aunque los siameses pueden tener un riesgo ligeramente superior.

Algunos gatos presentan este trastorno como una emergencia grave con dificultad respiratoria severa, mientras que otros sufren de crónica de tos y respiración ruidosa. Debe distinguirse esta tos crónica con un posible problema con las bolas de pelo. Algunas estaciones del año pueden acentuar los síntomas del asma en algunos gatos.

En algunos casos, los ataques de asma pueden ser desencadenados por la exposición a los alérgenos inhalados, como el humo del tabaco, el polvo de la arena para gatos, diversos aerosoles y desodorantes de las alfombras. La dirofilariasis enfermedad del gusano del corazón puede ser una causa principal del asma. En muchos casos, la causa se desconoce.

Un ataque agudo comienza con la aparición repentina de dificultad para respirar, acompañada de tos y ruidos respiratorios. Esto se asocia con una repentina contracción de los músculos que rodean los bronquios, lo que hace que lo tubos bronquiales se estrechen drásticamente. Las ruidos respiratorios se oyen cuando el gato exhala, y por lo general es lo suficientemente alto para ser escuchado sin problemas.

Durante un ataque severo, el gato puede sentarse con los hombros encorvados o acostarse boca abajo con la boca abierta, tratando de respirar. Las membranas mucosas son de un color azulado debido a la falta de oxígeno (cianosis). Sólo otras dos condiciones producen signos y síntomas similares: un derrame pleural y un edema pulmonar.

Tratamiento

Se requiere atención veterinaria inmediata para aliviar el espasmo bronquial y la dificultad respiratoria. La epinefrina puede ser necesaria como un tratamiento de emergencia. Los broncodilatadores, tales como la terbutalina y la cortisona son muy efectivos durante un ataque agudo. Los antihistamínicos y supresores de la tos no deben ser utilizados, puesto que interfieren con la capacidad del gato para despejar sus propias secreciones. Los gatos asmáticos pueden tener que ser hospitalizados y sedados para sacarlos de un ambiente alergénico. El suplemento de oxígeno podría ser necesario para los casos agudos.

El asma en los gatos es una enfermedad crónica con ataques recurrentes. Estos ataques a menudo se controlan con dosis de mantenimiento de un corticosteroide oral. Para evitar la dependencia, el medicamento generalmente se suministra cada dos días. Algunos gatos pueden responder favorablemente a la disminución de las dosis, mientras que otros experimentan una recaída inmediata y requieren medicamentos de por vida. Si los desencadenantes de los ataques son estacionales, tales como ciertos tipos de polen, el gato sólo puede necesitar medicación en esas épocas del año.

Muchos gatos asmáticos son tratados con inhaladores especialmente diseñados para ellos, como Aerokat. Los medicamentos prescritos por tu veterinario se administran haciendo que el gato respire a través de la máscara inhaladora. El Albuterol (un broncodilatador) y los esteroides inhalables, como Fluticasona, son los fármacos por inhalación más comúnmente utilizados. Este método minimiza los efectos secundarios de los esteroides y proporciona un alivio rápido.

Los antibióticos rara vez se necesitan, a menos que el gato tenga una infección concurrente de Mycoplasma.

Trata de minimizar la exposición de tu gato a los alérgenos desencadenantes del alma. Un filtro de aire HEPA en la casa podría ser muy útil.

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